Esta investigación gira en torno a la historia política y económica de las fibras duras provenientes de la familia de los agaves; henequén, ixtle, sisal y pita. Se pregunta cómo un material fundamental para textiles, cuerdas y navegación, evolucionó hasta convertirse en un sistema de monocultivo destinado a la producción masiva de mezcal en Oaxaca.
Dos grandes telas de algodón, teñidas con maderas fermentadas, recolectadas en el huerto de la familia del artista, sostienen un archivo visual que entrelaza taxonomía y cosmogonía prehispánica, procesos de evangelización, haciendas, concesiones mineras y dinámicas que giran en torno a un material. Las telas operan como un códice expandido donde la fibra se convierte en relato y superficie de inscripción histórica.La investigación se despliega también en una serie de gestos escultóricos realizados con ixtle, fibra de agave espadín (Agave angustifolia), combinada con acero, generando cuerpos híbridos que tensan lo orgánico y lo industrial.
Estas piezas se acompañan de dispositivos de madera construidos a partir de fragmentos recolectados de muebles y estructuras antiguas de una casa en Veracruz. Los cuadros remiten a vitrinas y gabinetes de curiosidades donde se incorporan grabados, inscripciones y papel elaborado con agave y tierra, configurando así un sistema expositivo que reflexiona sobre las formas en que el museo clasifica, contiene y produce sentido en torno a la materia.